¡Compartir es divertido!

Estamos tan obsesionados con el futuro de nuestros hijos que en ocasiones olvidamos invertir en su presente, nos enfocamos tanto en su felicidad cuando sean mayores que pasamos por alto que es hoy cuando debemos tomar acciones para que sean felices. Quizá pasamos más tiempo pensando en qué universidad van a estudiar, cuál es el mejor colegio o instituto para su formación académica, cuándo empiezan las clases de inglés, lógica o ciencias que olvidamos una de las asignaturas más importantes: la Educación Emocional. Esta, no tiene que ver con números ni letras, esta tiene que ver con la inteligencia pero del corazón, aquella que desde ahora y cuando sean mayores les va a dotar de herramientas para tomar decisiones conscientes, es esa misma que les enseñará a saber decir no sin sentirse culpables y también será la que en medio de la “temida” adolescencia y por supuesto a lo largo de sus vidas les dará pautas para aprender a defender sus derechos respetando también los derechos de los demás desde el respeto y la conciliación. Invertir en la construcción de una autoestima sana es una de las formas en las que desde hoy mismo podemos ayudarles a nuestros hijos a ser felices desde la aceptación y el amor por sí mismos. Pero, ¿cómo podemos hacerlo? 

Es importante que tengamos en cuenta que los niños aprenden lo que ven, no lo que les decimos, así pues nuestras palabras deben ir respaldadas por nuestros hechos, enseñar desde el ejemplo es la piedra angular del entrenamiento de la autoestima infantil o como lo ha dicho de forma grandiosa Einstein “el ejemplo no es una manera de educar, es la única manera”.

Con seguridad hay muchas estrategias para ayudar a nuestros hijos a potenciar su autoestima pero yo hoy quiero enseñarte 6 formas en las que podemos ayudarlos, las cuales no me las he inventado yo, sino que son productos de lo que durante estos años he podido aprender como madre y sobre lo que he recogido de las experiencias de las madres, padres y docentes con los que tengo la maravillosa oportunidad de compartir en cada proceso o taller que imparto.

1. Que nuestro amor sea siempre incondicional: Por supuesto que amamos a nuestros hijos y les seguiremos amando después de sus momentos de ira pero esto es algo que ellos deben saber, no basta con que lo sepamos nosotros como padres y madres. Después de un momento de furia o de haber hecho o dicho algo que va en contra de los principios de cada familia, ellos experimentan culpabilidad. Ese momento en el que ya está tranquilo/a es una oportunidad para que le des a conocer que aunque no estás de acuerdo con lo que hizo y reflexionar sobre lo sucedido (aprendizajes) también es un momento para que le des a conocer que le amas a pesar de… el amor por nuestros hijos/as jamás será demasiado.

2. Dedica momentos exclusivos para hablar con él o ella: El amor por nuestros hijos lo podemos expresar de muchas formas pero dedicarles nuestro tiempo de forma exclusiva es una de las cosas que más valoran nuestros peques. Si hablas con tu hija o hijo mírale a la cara, escúchale con atención y por favor “des-movilizate” en esos momentos, estar pendientes de móvil nos hace perdernos de momentos significativos para ellos.

3. Elimina cualquier tipo de etiqueta de tu vocabulario: Torpe, inútil o tonto son palabras que no alientan a nadie, si esperas que tus hijos recapaciten después de un insulto te invito a que pienses en lo que sientes tú cuando recibes un insulto de alguien. Si esto nos ofende por qué entonces lo hacemos con nuestros hijos/as. En lugar de ello, enséñale cómo debe hacerlo y no solo indicarle que lo hubiese podido hacer mejor.

4. Evita las comparaciones: Tu hijo/a es único/a. Tiene un proceso completamente diferente al que pueden tener sus propios hermanos, primos o amigos. No es mejor ni peor, es diferente. Esta es una de las cosas que más hieren a nuestros hijos tanto en la infancia como en la adolescencia. Es increíble el número de jóvenes que me encuentro día día diciéndome lo infelices que se sienten por no cumplir las expectativas de sus padres hacia ellos, lo más triste es que muchas de estas expectativas tienen que ver con lo que otras personas cercanas a ellos han logrado.

5. Aprecia su proceso no el resultado: Cuántos comentarios como: pudiste haberlo hecho mejor”, “no era lo que me esperaba”, “espero que la próxima vez lo hagas bien” escuchamos fuera del cole cada vez que termina un trimestre y entregan las notas o cuando están aprendiendo un nuevo deporte. Como madres y padres debemos aprender a valorar el esfuerzo de nuestros hijos/as más que el resultado. Anímale, háblale de las veces que has fracasado y cómo has podido superarlo o lo que has aprendido.

6. Fomenta la autonomía: Nuestros hijos crecen, se caen, se encuentran con amigos/as que les pueden herir con palabras y tenemos que aceptar que no siempre vamos a ser su paracaídas. Tenemos dos opciones con nuestros hijos: le enseñamos a pescar o le damos el pescado, la última opción es la más fácil pero enseñarle a pescar es un proceso que lo enriquece porque lo entrena en toma de decisiones, a ser proactivo/a. Ejercicios sencillos como ayudarte a secar los platos, poner la mesa, vestirse solo, escoger su ropa, preparar contigo su bocadillo o sándwich.  

Hay muchas otras formas en las que podemos ayudar a nuestros hijos/as a fomentar su autoestima, pero enseñarles a valorarse a sí mismos no es un ejercicio mental basado en la psicología positiva, es un trabajo diario, en equipo en el que le damos relevancia a la crianza basada en el respeto porque esto lo que va a ayudar a nuestros/as hijos a tener como base de la autoestima un autoconcepto sólido.

Milena González. @milenagonzalezh

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