¡Compartir es divertido!

Que bonito es el amor y que auténtico el amor de una madre hacia sus hijos e hijas. Ser madre es una de las experiencias más bonitas que vivo día a día, no niego que hay momentos en los que siento enloquecer 😉  pero no cambio lo que estoy aprendiendo en mi rol como madre por mis días anteriores a la maternidad. Una de las cosas que escucho cada día de aquellas que tenemos la bendición de tener hijos es que queremos siempre dar lo mejor de nosotras, cada uno de los pasos que damos lo hacemos pensando en esas personitas que han cambiado la dinámica de nuestras vidas. Sabemos que los primeros años de vida de nuestros hijos son fundamentales para su desarrollo emocional y cognitivo pero aunque son los años en los que más invertimos no significa que la maternidad se acaba cuando nuestros pequeños se hacen mayores, porque no somos padres y madres durante los primeros años de sus vidas sino que somos madres para toda la vida. Y una prueba de este gran amor es la emotiva historia de Ada Keating una mujer de 98 años quien decidió mudarse a la residencia donde se encuentra su hijo Tom de 80 años quien tuvo que ser ingresado en el 2016 porque necesitaba cuidados especiales, tal es el amor y los lazos que tejemos las madres y padres con nuestr@s hij@s que Ada un año después decidió irse a vivir a la residencia para estar todos los días al lado de su hijo Tom.

Las cuidadoras y el personal del centro dicen que a Ada y a Tom les encanta pasar el tiempo juntos, ver telenovelas juntos e incluso jugar. Ese amor por su hijo ha llevado a Ada a saltarse las normas del centro muchas veces yéndose a la habitación de su hijo cada día a darle un beso de buenas noches y despertándose temprano para despertarlo antes que lo hagan las enfermeras. Dice el personal del centro que lo único por lo que Tom se queja es porque cuando no le gusta la comida que le dan su madre lo regaña diciéndole: “Portate bien Tom” 😀  

Cuando le preguntan a Ada por qué tomó la decisión de mudarse a la residencia para cuidar de su hijo responde con una frase que más que frase es una bella lección: Uno nunca deja de ser mamá

Les comparto algunas de las fotos de Ada y Tom compartiendo tiempo juntos en la residencia




Por Milena González, experta en Educación Emocional 


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