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Se dice que la autoestima es la valoración y percepción que tenemos acerca de nosotros mismos la cual es producto de las experiencias y sensaciones que hemos ido experimentando a lo largo de nuestra vida, así pues el resultado de estas experiencias determina si nos sentimos valiosos o inútiles en nuestro diario vivir. Entonces, ¿si soy una persona con una autoestima lastimada qué puedo hacer para fortalecerla?, ¿es posible cambiar la percepción que tengo acerca de mí y aprender a amarme más?

En mi libro Reto Profesional menciono que fortalecer nuestra autoestima es el cuarto reto que tenemos que afrontar los profesionales de hoy, siendo este el medio más efectivo para generar en nosotros la creencia de que podemos alcanzar aquello que nos proponemos en cualquier área de nuestra vida. Por tanto, cambiar la percepción que tenemos acerca de nosotros mismos no solo es posible sino que los beneficios que nos brinda tener una sana autoestima son fundamentales en el alcance de nuestros sueños.

Dijo Seneca que “si un hombre no sabe hacia qué puerto navega ningún viento le es favorable” Saber hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos es fundamental para construir una autoestima sana porque nos da perspectiva ante el futuro y esto a su vez le da sentido a todo lo que hacemos y la forma más efectiva de hacer esto tangible es preguntándote ¿qué espero de mi vida?, quizá para ti es fácil saber qué es lo que no quieres; no quieres tener deudas, no quieres trabajar toda tu vida en la empresa que estás, no quieres una relación como la que tienes, ¿pero sabes qué es lo que realmente quieres en tu vida? Es fundamental que des respuesta a esta pregunta porque a partir de allí marcarás un antes y un después en tu vida, cuando sabes lo que quieres o hacia dónde vas empiezas a darle forma a todas esas ideas sueltas que deambulan por tu mente y esto lo haces a través del establecimiento de objetivos.

Los objetivos o metas dan propósito y sentido a tu vida personal y profesional, tener una meta que sea lo suficientemente importante para ti, tiene el poder de despertar tus talentos dormidos, de mantenerte motivado, de ayudarte a ser más productivo porque lo que hace una meta es indicarte lo que debes hacer, los pasos específicos que debes seguir para llegar a donde quieres y al mismo tiempo te va mostrando cuál ha sido tu progreso en el camino, así pues puedes evaluar si las estrategias que estás utilizando son efectivas o si necesitas cambiar la forma en la que estás haciendo las cosas.

Sin embargo de acuerdo con mi experiencia personal he visto que nuestras metas deben cumplir 7 aspectos para que dejen de ser una idea y se conviertan en la brújula que nos indica el camino para llegar a destino. Dicho esto, quiero finalizar regalándote estas 7 claves para que las pongas en práctica en cuanto termines de leer este artículo:

  1. Escrito ¿Ya has escrito tu meta u objetivo? Si no lo has hecho, toma lápiz y papel o tu ordenador, como prefieras y empieza a escribir lo que quieres alcanzar. Tener una meta escrita es como si te hicieras una promesa a ti mismo además de darle orden y claridad a tu cerebro respecto a lo que tienes que hacer.
  2. Personal ¿El cumplimiento de tu objetivo depende realmente de ti? Es importante que la meta sea significativa para ti y que por ende sean tus acciones las que definan si se va a cumplir o no. Digo esto porque es importante que tu meta sea tuya, no sería personal una meta que esté dirigida hacia la transformación o cambio de otra persona; por ejemplo: “que mi madre pierda 2 kilos a final de mes” “que mi novio deje de fumar antes que termine el año” etc. Este tipo de metas podrían traer frustración ya que al no depender completamente de nosotros nos podría desmotivar fácilmente el primer obstáculo que se presente.
  3. Específico ¿Te permite ver claramente las actividades que debes realizar para alcanzarlo? Para saber hacia dónde ir necesitamos saber cuál es la mejor ruta o dirección y entre más claras sean las especificaciones de nuestras metas, mayores probabilidades tenemos de alcanzarlas.
  4. Beneficio ¿Cómo crees que este objetivo va a ayudarte a conseguir mejores resultados en tu vida y en la vida de otros?
  5. Tiempo ¿Ya le has puesto fecha límite a tu objetivo?
  6. Realista ¿Puedes alcanzar realmente lo que te has propuesto en el tiempo que has indicado?
  7. Medible ¿Puedes determinar al final del proceso si lo has alcanzado o no? Al final del proceso las evidencias deben mostrarte si realmente has alcanzado la meta al responderte una pregunta tan sencilla como ¿objetivo alcanzado?, ¿sí o no?

Por: Milena González

Twitter: @milenagonzalezh

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