¡Compartir es divertido!

Gillian Lynne no es una coreógrafa cualquiera. La belleza de su arte ha sido admirada por los principales críticos de su mundo profesional. Ella es una bailarina y coreógrafa famosa por haber diseñado las coreografías de varios musicales icónicos, principalmente Cats y El Fantasma de la Opera.  Sin embargo la vida de Gillian no siempre fue así. Siendo niña, no le iba bien en el colegio, su rendimiento académico no era el esperado por sus profesores, al punto que consideraban que Gillian tenía dificultades en el aprendizaje y por tanto debía asistir a un colegio de niños con necesidades especiales, lo que a día de hoy conoceríamos como trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Ante esta noticia sus padres decidieron llevarla al psicólogo y fue precisamente esta visita la que cambió el rumbo en la historia de esta pequeña niña. Este psicólogo fue un hombre que más que mirar las apariencias y dejando de lado las etiquetas que Gillian ya traía de su escuela, observó con detenimiento a la niña durante toda la sesión mientras hablaba con su madre y posteriormente dejándola sola en aquella sala de psicología bajo el sonido de una vieja radio encendida decidió observarla con mayor detenimiento, para confirmar sus sospechas, Gillian no tenía ningún problema de aprendizaje y mucho menos necesitaba una escuela de educación especial, lo que la ella necesitaba era que alguien como él  se diera cuenta del gran talento innato que otros en medio del afán del día a día lo consideraban una enfermedad. Cuando la niña se quedó sola en aquel salón se levantó y empezó a moverse al ritmo de la canción por toda la habitación mientras su madre y el psicólogo veían aquella cara de satisfacción que generaba la música en la vida de Gillian, satisfacción que solo podía ser expresada a través de su propia cuerpo. Menciona Ken Robinson en una entrevista que realizó a Gillian Lynne que para ella era difícil y casi imposible expresar lo maravilloso que fue cuando llegó por primera vez a una escuela de baile y vio a personas como ella, con ese deseo de moverse al ritmo de la música todo el tiempo para poder ser y pensar.

Esta historia como muchas otras nos invita a pensar que conocernos a nosotros mismos, nuestras fortalezas, aptitudes y porqué no aspectos por mejorar, son la base para dejar de ser profesionales ordinarios y convertirnos en personas extraordinarias. Gillian no necesitaba una escuela de educación especial, ella lo que necesitaba era ser quien realmente es y quizá eso es lo que tú también necesitas; ser tú mismo, tú misma, quitarte ese vestido prestado que llevas usando desde hace tiempo, un vestido hecho de las opiniones y gusto de los demás pero que poco o nada tiene que ver contigo.

¿Crees que merece la pena seguir viviendo dándole la espalda a lo que puede darle sentido tu vida? Tu tiempo en este mundo es limitado, inviértelo en descubrir tu propósito, crecer como persona y en beneficiar a otros con aquello que sabes y disfrutas hacer.

Para ello quiero dejarte tres preguntas que planteo en mi libro Reto Profesional y que tienen que ver con tu pasado, presente y futuro las cuales pueden servirte de guía en este viaje de conocerte a ti mismo:

  1. Pasado ¿Qué te gustaba hacer cuando eras niño/a?
  2. Presente ¿En qué coinciden la mayoría de las personas cuando hablan acerca de tus talentos? ¿En qué dicen que eres bueno?
  3. Revisa con detenimiento cada una de las respuestas y encuentra los aspectos en los que coinciden y ahora pregúntate: ¿Si pudieras ser lo que quieres ser, qué elegirías ser?

Por: Milena González

Twitter: @milenagonzalezh

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