¿Para cuántas de nosotras la palabra lunes se ha convertido en sinónimo de pereza, fatiga, desanimo o desmotivación? ¡Quizá para muchas! y esto en muchos casos se debe al hecho de que debemos volver a trabajar.

Podríamos pensar que como madres nos encontramos más insatisfechas cuando no tenemos trabajo, el hecho de no recibir una remuneración es un punto que en muchas ocasiones nos hace sentir sin propósito y también limitadas pero curiosamente la gran mayoría de las quejas, desmotivaciones y disgustos llegan precisamente cuando tenemos un trabajo fuera de casa. Esta sensación de desgano acompañada de una expresión de resignación “por lo menos hay trabajo” se escucha a menudo en muchas de nosotras. Sin embargo Mihaly Csikszentmihalyi profesor de psicología de la Universidad de Claremont (California) ha detectado que el trabajo favorece nuestra creatividad y motivación, él le llama “fluir”, un estado que él describe como la felicidad misma.

¿Y esto por qué ocurre?

Según sus investigaciones esto sería  porque en el poco tiempo de ocio que nos deja la maternidad, muchas de nosotras no sabemos qué hacer, la mayor parte de los veces lo más probable es que terminemos sentándonos en el sofá con el mando en la mano pasando sin ton ni son de un canal a otro. Sin embargo cuando trabajamos en un proyecto laboral propio o en una empresa tenemos cada día actividades que nos retan o desafían a salir de nuestra zona de confort, lo cual hace que enfoquemos toda nuestra energía en la tarea que estamos llevando a cabo. Según este mismo autor, el trabajo es la actividad adulta que más se asemeja al juego infantil. 

La verdad es que muchas de las que somos madres trabajadoras experimentamos este estado de flujo de forma «accidental», no lo planeamos, de hecho muchas ni sabíamos que eso era un estado llamado «flow o fluir», la buena noticia es que podemos propiciar conscientemente este estado y la ventaja es que siendo así podemos entrar en flujo en el momento que lo decidamos.

Mihaly Czikszentmihalyi menciona que hay 5 características que nos ayudan a entrar en estado de flujo:

1.Metas u objetivos claros: 

Antes de llevar a cabo la actividad que nos hemos propuesto, es fundamental que especifiquemos detalladamente qué es lo que debemos hacer, cada tarea debe ser clara, qué quieremos lograr, de qué manera la vamos a llevar a cabo, recuerdemos que fallar en planear es planear para fallar. Cuando sabemos lo que queremos, facilitamos nuestro proceso para entrar en flujo, de lo contrario será muy difícil porque nuestra mente se encontrará divagando e iniciando actividades y dejándolas a mitad de camino.

2.Situación de reto o desafío

Debe existir un equilibrio entre el nivel de habilidad y el desafío que tenemos por delante, lo cual significa que la actividad no es ni demasiado fácil ni demasiado complicada. Czikszentmihalyi dice que “las personas parecen concentrarse mejor cuando se les pide algo más que lo corriente, en cuyo caso son capaces de ir más allá de lo normal. Si la demanda es muy inferior a su capacidad, la persona se aburre y si, por el contrario, es excesiva, termina angustiándose. El estado de “flujo” tiene lugar en esa delicada franja que separa el aburrimiento de la ansiedad”.

3.Una focalización de la atención en la acción

El punto principal del estado de flujo es la concentración, un alto grado de concentración en un limitado campo de acción. La concentración es innegociable, ya lo sé, es muy difícil para nosotras siendo madres y teniendo muchas responsabilidades añadidas, pero cuando estamos trabajando si centramos intencionalmente nuestra atención en una única actividad tendremos la oportunidad de enfocar y profundizar en el asunto que estamos trabajando.

4.Una despreocupación sobre uno mismo

Lo importante es el disfrute, no poner nuestra mirada ni en nuestros puntos fuertes ni en lo bien que lo hacemos. En una investigación realizada por el mismo Mihaly a 200 estudiantes que se preparaban para ser pintores, encontró que quienes realmente estaban allí por el solo hecho de que disfrutaban pintando y quienes entraron en ese mundo pensando en la fama y el dinero que iban a adquirir, tuvieron diferentes resultados 18 años después de haber terminado su carrera. Los primeros aún seguían siendo pintores mientras que los segundos, aquellos que sólo se dejaron deslumbrar por la fama habían terminado dejando a un lado la pintura y dedicándose a otros oficios. ¿Por qué? porque «por encima de cualquier otra cosa, lo que los pintores quieren es pintar. Si el artista que se halla frente al lienzo comienza a preguntarse en cuánto venderá la obra o lo que los críticos pensarán de ella, será incapaz de abrir nuevos caminos. La obra creativa exige una entrega sin condiciones”.

5.Una retroalimentación sobre la acción

La retroalimentación debe ser directa e inmediata, nuestros aciertos y fallos mientras realizamos la actividad son obvios, así que nuestro comportamiento puede ser ajustado en la medida que los vayamos considerando necesario. Dice el autor que el flujo es el motor del aprendizaje. Aprendemos más cuando invertimos nuestro tiempo en actividades que otorgan significado a nuestras vidas.

Quizá es el momento de replantearnos varios aspectos de nuestra vida, cambiar la pregunta, ¿qué me puede hacer feliz?, por una más proactiva que es, ¿cómo puedo ser más feliz? Este último interrogante nos mueve a ser protagonistas de nuestra vida, nos permite escribir el guión que queremos leer acerca de nosotras, nos lleva a comprender que no es tarde para conseguir lo que hemos querido y nos permite entender que somos las principales responsables de nuestro bienestar pero sobretodo nos abre los ojos para comprender que la vida merece ser vivida y mejor aun cuando la vivimos con sentido.

Una mamá psicóloga. Milena González

Milena Gonzalez

Psicóloga y madre de tres hijos. Soy una apasionada de la maternidad especialmente de técnicas de educación respetuosa y emocional. Estoy convencida que el ejemplo es la única y mejor forma de educar anuestros hijos.
Milena Gonzalez
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