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Cuántas veces te ha pasado que llegas a una entrevista de trabajo con el deseo de destacarte del resto de candidatos y desde el momento en que te llaman para dicha cita dedicas todo tu esfuerzo concentrándote en el vestuario adecuado, el peinado que mejor te define, el perfume, el maquillaje en el caso de las mujeres. También consideras todas las posibles preguntas que la persona encargada de hacer la selección puede efectuar, en fin cumplir con los requisitos previos para causar una mejor impresión.  Puede ser que optes por contactar a un familiar o amigo psicólogo para que te ayude a clarificar cuáles son esas posibles preguntas que te pueden hacer o incluso conocer que postura corporal debes tener o cuáles debes evitar.

Piensas que una buena forma es indagar en la web e incluso puedes escoger autoaplicarte un test online con el fin de conocer tus cualidades o si deseas llámalas fortalezas, para hablar con mayor propiedad de estas en el momento de la entrevista. He conocido a personas que preguntan qué dibujos deben o no hacer en las pruebas de proyección de la personalidad que algunas empresas aplican. En fin, te creas todo un “manual” de lo que se debe decir, hacer, evitar, dibujar, etc. Y posiblemente te olvidas de lo más importante: SER TU MISMO.

¿Entonces no es importante tener en cuenta todos esos aspectos como apariencia física, pruebas psicotécnicas, adecuada actitud corporal? Por supuesto que si y quiero subrayar que dichos aspectos son significativos, pero aunque esto es bueno, te invito a escoger lo mejor: TU MISMO.

Estos procesos de selección los deberías considerar como el espacio propicio para dar a conocer tus servicios profesionales a ese cliente objetivo (empresa) que lo necesita. Ya no se trata de llegar con tu curriculum (Hoja de vida) lleno de títulos, sino con tu portafolio de servicios desarrollado a través de tu Personal Branding en los que demuestras con hechos lo que has llevado a cabo (Plan elaborado de tu servicio, beneficios para la empresa, valor añadido).

La entrevista de selección vista como un proceso de negociación es crucial tanto para la empresa como para ti, por un lado porque teniendo definido cuál es tu servicio personal, tendrás muy claro tu mercado objetivo para no seguir deambulando de empresa en empresa sin un propósito claro. Este proceso enfoca tu mente y tus esfuerzos. Y por otro lado porque estarás brindando y ejecutando lo que sabes realmente hacer en un ambiente donde se conjugan tus talentos con tu personalidad, lo cual en mi opinión garantiza el éxito profesional.

Posiblemente puedes considerar que nada de esto es necesario porque no te han hecho falta ninguno de estos elementos ni estrategias para pasar una entrevista de trabajo y que ha sido suficiente tu fluidez verbal para persuadir al entrevistador de que eres la persona idónea para dicha labor. Pero créeme que es un riesgo porque puede pasar que estando dentro de la empresa te hayas dado cuenta que no tienes las competencias y habilidades específicas para dicha labor y por ende el trabajo se ha convertido en una carga para ti o que para tu desdicha sea demasiado “fácil” tu labor y consideras que tienes mejores competencias para realizar otro tipo de funciones. Sea cual sea el escenario, se sincero(a) contigo y evalúa si la manera en que estás haciendo las cosas te ha llevado a donde quieres llegar.

Ten en cuenta que las organizaciones no quieren palabras, quieren hechos, las organizaciones de vanguardia no buscan empleados, buscan líderes y emprendedores. No olvides que al otro lado de la entrevista hay un cliente, ten altamente presente que tu Personal Branding es clave para esa decisión de compra, la organización (cliente) necesita examinar de qué manera tus servicios profesionales pueden satisfacer esa necesidad y exceder sus expectativas.

Es un verdadero honor hacer parte de tu jornada y ayudarte a alcanzar las metas profesionales que quieres y te mereces.

Vive con propósito y se un profesional de Alto Impacto.

Milena Gonzalez

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