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Estamos viviendo en una época en la que la perspectiva de futuro es cada vez más inestable si lo sujetamos a lo que la sociedad nos pueda brindar. Cada vez se acentúa más la idea de que estos son tiempos muy difíciles para todos los trabajadores, al punto tal que ni aún estar laborando en una empresa próspera es garantía de seguridad y confianza. Así mismo la credibilidad en los dirigentes de los países es cada vez más nula, llegando incluso a considerar que los problemas económicos propios de una nación se originan precisamente en el manejo interno que estos le dan a su gobierno, ahondando aún más en desasosiego y decepción por parte de la sociedad cuando saltan a la luz pública problemas de corrupción de tan grandes magnitudes. Niños, niñas, hombres, mujeres, ancianos, la sociedad en general no tiene un norte claro que indique cuál es el fin de estos tiempos o por lo menos un esbozo a corto plazo. Lo único que se considera cierto y como si de un slogan se tratase es aquella frasecilla diaria que se cuela por uno u otro pasillo que reza así:  “…y con la que nos está cayendo” ante lo cual se termina con un resignado y profundo respiro “pues nada, a esperar a ver qué pasa”

Si estoy mencionando esto no es porque desee propagar la pandemia de pesimismo que azota a los países sino porque precisamente al ser consciente y realista frente a lo que estamos viviendo quiero por lo menos que tratemos de pensar qué podemos hacer para salir de esta situación aunque sea en el caso particular de cada uno. Winston Churchill decía “Soy optimista, aun en la situación actual, porque no le veo ninguna ventaja ni para mí ni para ustedes que no lo sea” Y pensando precisamente en esto considero a modo personal que si seguimos tratando de encontrar una solución en factores externos a nosotros mismos, entonces vamos a seguir dando vueltas en el mismo circulo ya que sea para nuestra fortuna o desgracia gran parte de la solución está en la acción que tomemos cada uno de nosotros. Por tanto, considero que debemos tener en cuenta varios puntos.

1. Debemos creer que es verdad que los tiempos no son los mismos y que por consiguiente ya nada es como antes.

2. Si los tiempos no son los mismos y si no tenemos claro hacia dónde vamos, continuaremos quejándonos por las mismas situaciones.

3. Para tener claro hacia dónde vamos, es FUNDAMENTAL tener un propósito definido y esto siempre lo menciono: ¿Qué quiero alcanzar? ¿Con qué cuento para lograrlo? ¿Cómo puedo alcanzarlo?

4. Rodearnos de personas con nuestro mismo sentir, que nos reten y en este punto es importante tener en cuenta que si tenemos alguna dificultad en el hecho de relacionarnos con otros es necesario trabajar en este aspecto, recordemos que no lograremos objetivos efectivos en equipo si la gente no trabaja a gusto con nosotros.

No es tiempo para seguir pensando si es propicio dar un paso adelante y hacer cosas diferentes para obtener resultados diferentes, no es tiempo de seguir engordando nuestras redes sociales con frases muy sabias pero sin impacto en nuestras vidas pero si es tiempo para que en medio de la crisis encontremos el sentido de utilidad que tenemos como personas ¿Para qué sirvo? ¿En qué soy bueno(a)? ¿Cuál es mi pasión? Es posible empezar de nuevo y para ello es necesario soltar el lastre del pesimismo y aprender a aceptar nuestra situación, tomar acción y centrarnos en lo realmente importante.

Milena Gonzalez

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