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Toda persona que he conocido tiene un sueño, un gran sueño, estoy convencida que tu también al igual que ellos y yo tienes el tuyo, pero no hablo de aquel sueño de ganarte algún día el gordo de la lotería de Navidad o el baloto, hablo de aquel deseo intenso que parece hablar a tu propia vida, de aquello que incluso estarías dispuesto a hacer así ello  requiera de tiempo y acción, aquello que mueve tu alma por dentro y pone en marcha tus emociones, de aquella idea llamada sueño que sin duda alguna se haya ligada al propósito de tu vida. Puede ser que para algunos ese sueño sea más claro que para otros pero sea como sea ese gran deseo es el que te impulsa a comenzar las veces que sea necesario. Podrías decir en este momento: «Milena me identifico plenamente con lo que describes» O por el contrario decirme «La verdad yo no se ni cuáles son mis sueños y no tengo claro sí tengo uno» o decir como me dijo alguien algún día: «Milena estoy harta de ver como otras personas alcanzan sus sueños y yo sigo viendo mi vida pasar delante de mis ojos sin cumplir aquello que quiero» 

En un Webinario realizado el miércoles pasado por Fabián González, él mencionaba algo sencillo pero muy cierto y es que es más fácil identificar aquello que NO QUEREMOS que saber realmente QUÉ ES LO QUE QUEREMOS. Podemos decir por ejemplo: «Yo no quiero trabajar toda mi vida como empleada de esta empresa» pero al preguntarte qué plan tienes para hacer lo que realmente quieres, titubeas un poco más. Posiblemente es ese estilo de pensamiento el que ha hecho que obtengas los resultados que tienes hasta el momento. Todas tus metas tienen como base el no, no, no: no ser como… no actuar como… no obtener tal… no permitir que… no volver a… no, no, no. Tu enfoque, tu atención, tus ojos y todo tu ser está centrado en lo que no quieres. Aunque este no es el punto que pretendo tocar en este artículo si quiero mencionarte que tu estado emocional fomenta tus acciones y por ende tus resultados. 

Es muy difícil y yo diría imposible conocer a una persona que no tenga ni idea de qué es lo que quiere en la vida y sea exitosa, comprendiendo que el éxito va más allá del dinero, el estatus, la fama, el reconocimiento e incluso la felicidad, porque el éxito tiene que ver con descubrir el propósito de tu vida, cuando lo encuentras trabajas para crecer en él y aprender en el proceso y en ese sentido aportar a otros. No es un lugar al que llegas, hace parte de tu día a día. O como lo mencionó Henry Ford «Todo el secreto de una vida exitosa es descubrir qué estamos destinados a hacer, y luego hacerlo»

Yo podría recordarte en este momento todos los beneficios que puedes obtener cuando conoces tus sueños y trabajas por ellos pero eso ya te lo he mencionado en gran parte de mis artículos. También podría recordarte que para llegar al lugar donde hoy estás has trabajado arduamente para que así sea, tanto el que ha encontrado su propósito como el que no se ha preocupado por hacerlo, esta última aunque no parezca ha sido una acción trabajada que ha dejado resultados obviamente poco deseados. Sin embargo mi pretensión hoy es cuestionarte precisamente con la pregunta de este artículo: ¿Y a ti cuanto te han pagado por renunciar a tus sueños? ¿Cuántos han renunciado a lo que aman sin incluso haber iniciado? O ¿cuántos se han dejado abatir por el dolor causado a raíz de una decepción amorosa o una pérdida significativa? ¿Eres de los que estás sufriendo una crisis económica que te impide ver el potencial que tienes para salir de la misma? O incluso ¿eres de aquellos que ante un sueldo mensual has renunciado a hacer lo que amas por obtener un beneficio lucrativo? No juzgo que hagas una cosa u otra, lo que pretendo es que seas tu mism@ quien responda esta pregunta y tomes acción ya sea para seguir en tu estado actual o para tomarte con responsabilidad el vivir tu vida con propósito. Para ello quiero concluir con el siguiente vídeo de una persona con la que posiblemente te puedas sentir identificado. 

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