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La semana pasada hablé acerca de la importancia de plantearnos objetivos claros para llegar a donde deseamos y de la importancia de ser disciplinados y tomar acción para el alcance de estos. Hubo valiosos comentarios al respecto y hoy quisiera ampliar un poco más de qué va esto y en mi opinión por dónde debemos empezar. Mencionaba que lo más importante es que cada objetivo responda a nuestro por qué (y aprovecho para decir que hago alusión a objetivos personales y no a objetivos corporativos) más que al por qué de nuestra familia, amigos, colegas, pareja, etc.

En esos procesos de cuestionamiento en los que estamos evaluando factores a tener en cuenta para iniciar un proyecto personal, nos fijamos en cada detalle y mi propuesta hoy es invitarlos a que nos fijemos en el principal factor a mejorar y potenciar, es decir Tu Mismo, si, cada uno de nosotros. Debemos empezar por nosotros mismos.

En los diferentes libros que he leído donde veo cómo hombres y mujeres así como tu y como yo, con una familia y dificultades en cada área de su vida, un día decidieron iniciar un proyecto, un sueño y se convirtieron en personas exitosas y me pregunto ¿qué es eso que ellos han hecho que a la mayoría de nosotros nos falta? o ¿qué necesitamos fortalecer? ¿Dinero? ¿Salud? ¿Amigos? y sorprendentemente me encuentro que analizando mi propia situación y la de muchas personas con las que he trabajado me doy cuenta que incluso nosotros tenemos más de lo que estos hombres y mujeres pudieron tener cuando empezaron, pero al mismo tiempo me doy cuenta que una característica clara y repetitiva en cada una de estas personas ha sido la actitud y la disciplina. Estos hombres y mujeres día a día trataban con su actitud y su disciplina frente al proyecto planteado ya que sin duda eran conscientes que todos podemos tener muy buenas intenciones y propósitos pero sin la actitud correcta y disciplina establecida estaremos nosotros mismos boicoteando, saboteando nuestro sueño. Además de ello un aspecto fundamental en cada una de estas personas es que empiezan con su mirada puesta a donde quieren llegar pero siendo conscientes de la importancia de distribuir sus fines en pequeñas metas que juntas forman el proyecto, es decir es importante iniciar con un fin global en mente pero desmenuzarlo en pequeñas tareas que podamos medir. La MEDICIÓN es fundamental ya que nos permite tener claridad de lo que queremos alcanzar. Si únicamente decimos «me propongo este año adquirir el hábito de leer» o «este año voy a bajar de peso» le aseguro que ni lo uno ni lo otro lo alcanzaremos sí no tenemos una medida clara de lo que realmente queremos alcanzar. Una manera en la que por poner un ejemplo podríamos expresarlo sería: «este semestre leeré seis libros, uno por mes, un capítulo cada día» o «este mes bajaré un kilo haciendo media hora de ejercicio cada día» debemos entender que nuestro cerebro necesita que le demos orden, así tendrá todas las pautas para seguir un camino. Esto además nos motiva porque podremos registrar progresos que aunque son pequeños le aportan al propósito global. Controlamos lo que podemos medir y necesitamos medir de alguna forma nuestros progresos, de otra manera será muy difícil. Recordemos que la iniciativa es ideal en cualquier proyecto pero la «acaba-tiva» es fundamental ya que le da fin a aquello que empezamos y por ello es preciso establecer metas específicas.

Para finalizar quiero citar tres aspectos fundamentales a tener en cuenta cuando en un proyecto empezamos con nosotros mismos:

Establecer expectativas ambiciosas pero reales: Es importante que lo que nos planteemos sepamos que tenemos la capacidad para llevarlo a cabo en el tiempo que hemos determinado. Recordemos que aquello que nos hemos propuesto debemos hacerlo hoy, mañana y pasado también.

Enfocarnos: Es necesario priorizar qué es lo más importante para nosotros en este momento. Si no priorizamos se nos dificulta enfocarnos porque pueden haber multitud de cosas que queremos y todas ellas con mucho deseo y posiblemente incompatibles las unas de las otras. Pensemos qué es realmente lo que nos importa y enfoquémonos en ello.

Fortalecer nuestras fortalezas: Suena redundante y es mi intención. Ya lo mencioné un artículo pasado obsesionarnos en aquellos aspectos en los que en un nivel de 1 a 5 somos 1 o 2, nos impide enfocarnos y descubrir otras áreas en las que sin duda somos 4 o 5. Por tanto invirtamos en nuestras capacidades y en este punto es fundamental tratar con nuestras actitudes y disciplina.

Milena Gonzalez

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