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Recordando a Stephen Covey y haciendo alusión a mi post de la semana pasada quiero enfatizar hoy en la importancia de iniciar con un fin en mente cuando emprendemos el viaje del éxito en la vida. Ya hemos hablado de la importancia de empezar por nosotros mismos teniendo en cuenta el establecimiento de expectativas ambiciosas pero reales, el enfoque con el fin de priorizar qué es lo más importante para nosotros y lo elemental que es fortalecer nuestras habilidades.

En el libro de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva menciona Covey «Cuan distintas son nuestras vidas cuando sabemos qué es lo verdaderamente importante para nosotros, y, manteniendo ese cuadro en mente, actuamos cada día para ser y hacer lo que en realidad nos interesa. Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada paso que demos no hará más que acercarnos antes al lugar erróneo. Podemos estar muy atareados, podemos ser muy eficientes, pero sólo seremos también verdaderamente efectivos cuando empecemos con un fin en mente».

Aunque es importante enfocarnos, fortalecer nuestras capacidades, tener una actitud proactiva, liderar nuestras emociones, planificar tareas pequeñas para alcanzar objetivos globales, también necesitamos poner nuestra mira en el mañana, en aquello que esperamos lograr. Sería ineficaz un día salir de casa y caminar y caminar sin saber hacia dónde vamos, por lo general tenemos un lugar destinado hacia dónde dirigirnos. Sin embargo en la vida nos encontramos con personas que en el viaje de sus vidas se encuentran así, distraídas con tareas vacías que no aportan a un fin específico, en el corre corre del día a día, estresadas, cansadas y buscando un motivo para sentirse plenas. Tomemos consciencia, esas personas podemos ser nosotros mismos, no vaya a ser que al final nos encontremos con el gran interrogante ¿Por qué no alcancé mis metas? ¿Por qué no cumplí mis sueños?

Cuando escuché a Fabián González decirme por primera vez «conecta tu profesión con tu pasión»  fue algo que para mi tuvo muchísimo sentido, fue como en una pequeña frase encontrar una respuesta que había estado buscando, él lo mencionó con la naturalidad y profundidad que llevan sus enseñanzas, pero mis oídos lo recibieron con un impacto tal que personalmente pude entender que cuando tenemos un fin en mente, necesitamos eso que hemos llamado por años Energía o como decimos en mi país «ponernos las pilas» para llevar a cabo lo que queremos y además de ello es necesario tener una dirección concreta para saber hacia dónde dirigirnos. Pero es que la energía, esa motivación nace de la pasión, si no sabemos qué es realmente lo que nos gusta no encontraremos qué es lo que nos moviliza. Podemos ser excelentes profesionales pero si no sabemos cuál es nuestra pasión es posible que sigamos dirigiéndonos hacia caminos sin sentido. Sencillamente porque lo que nos apasiona nos halona hacia donde queremos llegar y por otro lado la dirección que va unida a la planificación nos mantiene en el camino adecuado.

Teniendo en cuenta esto, quiero hacer mención de tres aspectos que en mi opinión nos explican lo que ocurre cuando iniciamos con un fin en mente:

1. Comenzamos por el principio: Este ejercicio lo hacemos en el proceso de Diagnóstico con las personas con quienes hacemos trabajo de coaching, indagando para descubrir o confirmar sus talentos, capacidades e intereses. Es preciso que cuando descubrimos lo que nos apasiona busquemos personas exitosas que hayan estado o estén interesadas en nuestro tema, estas pueden ser héroes reales en la historia o héroes cotidianos que están en nuestra familia, en nuestro círculo de amigos o incluso en nuestro lugar de trabajo. Le recomiendo que en este ejercicio deje su «Yo se» a un lado y «exprima» a esa persona, pregúntele, escúchelo atentamente, mire qué lo caracteriza, léalo y en ese ejercicio, todo lo que vayamos aprendiendo apliquémoslo a nuestro fin. Otro de los aspectos favorables de comenzar con un fin en mente es que,
2. Nos mantiene motivados: Cuan necesario es estar motivado en el alcance de cualquier propósito. Pensemos en cualquier objetivo y observemos si es importante o no tener una gran motivación y ojo! Esta puede incluso nacer en momentos críticos. Además cuando tenemos un fin en mente es muy alentador saber que todo lo que hacemos tiene gran sentido porque tenemos claro hacia dónde vamos. No sentiremos que gastamos el tiempo sino que lo invertimos. Y por último otra de las ventajas de iniciar con un fin en mente es que,
3. Nos dirigimos hoy hacia donde habíamos planeado ayer: Es necesario actuar hoy como queremos vernos mañana. Recordemos la importancia de la planificación. En un artículo que titulé Erasé una vez una oportunidad hablo de la importancia de este punto. Para terminar, recordemos lo que dijo el Ex-Presidente Abraham Lincoln: Yo me prepararé y tal vez mi oportunidad llegue.

Milena Gonzalez

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