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Reflexionando en los diferentes casos que me he encontrado a lo largo de mi labor como psicóloga y asesora en gestión del talento humano así como a nivel personal en mi proceso de desarrollo, he considerado importante hablar hoy acerca de un hecho que aunque “enmascarado” veo que se está convirtiendo en un hábito saboteador en muchos de nuestros proyectos, estoy hablando del hábito del aplazamiento o bien de lo que hoy en día conocemos como Procrastinación.

Como siempre inquieta por la etimología de las palabras, quise averiguar sobre el origen de esta y curiosamente encontré lo siguiente: Pro– (A favor de…) Crastinación (latín crastionare – día después, mañana). Por tanto la Procrastinación significa estar a favor del día de mañana. Es usual que lo que procrastinamos son asuntos que pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas. Se trata de hechos decisivos, fundamentales para nosotros pero que al mismo tiempo se nos dificulta enfrentar o nos produce pereza el hecho de pensar en ello, por ejemplo aplazar una cita médica, hacer un informe laboral después, aplazar una idea o proyecto que sabemos es importante y en fin, dejar para mañana aquello que podemos hacer hoy. Creo sin duda que en gran parte esto se debe a la poca confianza que tenemos en nosotros mismos, en nuestros talentos, en nuestras habilidades, incluso este hecho habla del poco valor que nos otorgamos como mujeres y hombres, ya que si bien es cierto muchas de las actividades que dejamos para después se debe al poco interés que tenemos en ellas, también gran parte de estas no las asumimos porque nos da miedo fracasar, tememos al fracaso e ignoramos que el hecho de NO iniciar aquello que deseamos ya es en si un fracaso. Por otra parte consideramos que nuestras ideas no tienen ningún futuro y que por ende no prosperarán o incluso tememos al hecho de llegar a ser exitosos ya que sabemos que ello lleva implícito responsabilidad y tiempo y muchas veces no estamos dispuestos a invertir nuestro esfuerzo en ello. También podríamos decir que no tenemos el tiempo suficiente para sacar adelante aquello que deseamos, pero no nos mintamos, cuando tenemos un objetivo claro, encontramos el tiempo para llevar a cabo lo que queremos. Entonces ¿Podría ser la procrastinación un hecho que nos habla de la falta de propósito de nuestras vidas? Yo creo que si.

Mencionó William James, que la procrastinación es un asesino de oportunidades y nada es más agotador que la eterna resistencia de una tarea incompleta.  Pero nos hemos acostumbrado a tener tantas valiosas frases de cajón que asumimos como parte de nuestro repertorio profesional, que se quedan en solo eso, en frases o cuántas de ellas son verdaderamente vida en nuestras vidas. Cuántas veces escuchamos oradores como Steve Jobs, Stephen Covey o alguna persona que admiramos y nos reta. ¿Qué ha pasado después que los escuchamos? nos damos cuenta que no se trata de escuchar! se trata de tomar acción y tomarla hoy. Si observamos a muchas de las personas que han dejado huella siendo exitosas, notamos que se han basado en el actuar. Debemos ser tan conscientes que ante una gran oportunidad podemos decir, hoy es el momento para no tener que lamentarlo diciendo ayer hubiese podido ser.

Y para finalizar quiero exponer un pequeño cuadro comparativo con algunas de las ideas que creamos a partir de la práctica del hábito de la procrastinación así como del hábito de la disciplina:

        Hábito Disciplina        Vs                Hábito Procrastinar
Se lo que quiero ser Voy a esperar que resulta mañana
Conozco mis fortalezas y debilidades        Vs  No tengo claro qué me gusta más
Establezco mis prioridades        Vs No sé por dónde empezar
Estoy dispuesto(a) a pagar el precio        Vs Las cosas no son tan fáciles
Encuentro sentido a mi vida        Vs Esta vida es monótona
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