Se dice que la autoestima es la valoración y percepción que tenemos acerca de nosotros mismos, esta es producto de las experiencias y sensaciones que hemos ido experimentando a lo largo de nuestra vida, así pues el resultado de estas experiencias determina si nos sentimos valiosas o inútiles en nuestro diario vivir. Entonces, ¿si soy una persona con una autoestima lastimada qué puedo hacer para fortalecerla?, ¿es posible cambiar la percepción que tengo acerca de mí y aprender a amarme más?

En mi libro Reto Profesional menciono que fortalecer nuestra autoestima es el cuarto reto que tenemos que afrontar los profesionales de hoy, siendo este el medio más efectivo para generar en nosotras la creencia de que podemos alcanzar aquello que nos proponemos en cualquier área de nuestra vida. Por tanto, cambiar la percepción que tenemos acerca de nosotras mismas no solo es posible sino que los beneficios que nos brinda tener una sana autoestima son fundamentales en el alcance de nuestros sueños.

Dijo Seneca que “si un hombre no sabe hacia qué puerto navega ningún viento le es favorable” Saber hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos es fundamental para construir una autoestima sana porque nos da perspectiva ante el futuro y esto a su vez le da sentido a todo lo que hacemos. La forma más efectiva de hacer esto tangible es preguntándonos ¿qué espero de mi vida?

Probablemente para nosotras es fácil saber qué es lo que no queremos; no queremos tener deudas, trabajar toda nuestra vida para un proyecto ajeno, no queremos una relación tóxica, no queremos un jefe agoobiante, etc. ¿Pero sabemos qué es lo que realmente queremos en nuestra vida? Es fundamental que demos respuesta a esta pregunta porque a partir de allí marcaremos un antes y un después en nuestras vidas. Cuando sabemos lo que queremos o hacia dónde vamos, empezamos a darle forma a todas esas ideas sueltas que deambulan por nuestra mente y esto lo hacemos a través del establecimiento de objetivos.

Los objetivos o metas dan propósito y sentido a nuestra vida personal y profesional, tener una meta que sea lo suficientemente importante para nosotras, tiene el poder de despertar nuestros talentos dormidos, de mantenernos motivadas, de ayudarnos a ser más productivas. Porque lo que hace una meta es indicarnos lo que debemos hacer, los pasos específicos que debemos seguir para llegar a donde queremos y al mismo tiempo nos va mostrando cuál ha sido nuestro progreso en el camino; así podemos evaluar si las estrategias que estamos utilizando son efectivas o si necesitamos cambiar la forma en la que estamos haciendo las cosas.

¿Qué debo tener en cuenta cuando me planteo una meta?

  1. Escrita ¿Ya hemos escrito nuestra meta? Si no lo hemos hecho, tomemos lápiz y papel o nuestro ordenador y empecemos a escribir lo que queremos alcanzar. Tener una meta escrita es como si nos hiciéramos una promesa a nosotras mismas y además nos ayuda a darle orden y claridad a nuestro cerebro respecto a lo que tenemos que hacer.
  2. Personal ¿El cumplimiento de nuestra meta depende de nosotras? Es importante que la meta sea significativa para nosotras y que por ende sean nuestras acciones las que definan si se va a cumplir o no. Digo esto porque es importante que nuestra meta sea nuestra, no sería personal una meta que esté dirigida hacia la transformación o cambio de otra persona; por ejemplo: “que mi madre pierda 2 kilos a final de mes” “que mi novio deje de fumar antes que termine el año” etc. Este tipo de metas podrían traer frustración ya que al no depender completamente de nosotras nos podría desmotivar fácilmente ante el primer obstáculo que se presente.
  3. Específica ¿Nos permite ver claramente las actividades que debemos realizar para alcanzarla? Para saber hacia dónde ir necesitamos saber cuál es la mejor ruta o dirección y entre más claras sean las especificaciones de nuestras metas, mayores probabilidades tenemos de alcanzarlas.
  4. Beneficio ¿Cómo crees que este objetivo va a ayudarte a conseguir mejores resultados en tu vida y en la vida de otros?
  5. Tiempo ¿Ya le hemos puesto fecha límite a nuestra meta?
  6. Realista ¿Podemos alcanzar lo que nos hemos propuesto en el tiempo que hemos indicado?
  7. Medible ¿Podemos determinar al final del proceso si lo hemos alcanzado o no? Al final del proceso las evidencias deben mostrarnos si realmente hemos alcanzado la meta al respondernos una pregunta tan sencilla como ¿objetivo alcanzado?, ¿sí o no?

Una mamá psicóloga. Milena González

Milena Gonzalez

Psicóloga y madre de tres hijos. Soy una apasionada de la maternidad especialmente de técnicas de educación respetuosa y emocional. Estoy convencida que el ejemplo es la única y mejor forma de educar anuestros hijos.
Milena Gonzalez
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