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¿Sentimos que estos últimos tiempos van más de prisa y que vivimos agobiados, estresados, desmotivados y sin ganas de emprender? Tenemos la sensación que por más que hagamos, hagamos y hagamos seguimos en el mismo sitio y no despegamos? Si estamos sintiendo esto es porque posiblemente estamos cargando un lastre que no queremos soltar o que no nos hemos dado cuenta que estamos cargando, pero sea cualquiera de las dos situaciones la verdad es que es una experiencia que no nos permite avanzar en el alcance de nuestros objetivos.

Cuántas veces hemos tenido que soltar lastres en las diferentes áreas de nuestras vidas; caer, levantar y seguir como si no hubiese pasado nada; enfrentar momentos de dolor en nuestras vidas como problemas familiares, enamorarse y no ser correspondido, un despido laboral, un proyecto empresarial que no funcionó. Todas estas vivencias forman nuestro carácter y dan peso a nuestra experiencia. Sin duda la base de nuestro hoy viene en gran parte formada por las experiencias pasadas y eso es un proceso natural, pero ¿qué pasa cuando nuestro presente se haya limitado por nuestro pasado?. Sentir miedo de volver a emprender un proyecto porque ayer no funcionó, estar prevenid@ frente al hecho de iniciar una relación sentimental o cuando traemos a contexto ese día en que tuvimos un inconveniente con un jefe. Esto sin contar muchas de nuestras experiencias en la infancia o incluso en nuestra adolescencia que parecen paralizarnos en nuestro presente y se que aunque esto parece ilógico de creer, créame que no lo es. Si pensamos detenidamente muchas de nuestras limitaciones actuales tienen su origen en UNA o varias experiencias vividas en un momento específico.

Soltar lastre es vivir el presente sin estar aferrado al pasado o dicho de otro modo, dejar atrás lo que es de allá y que nos impide alcanzar nuestros objetivos así como fortalecer nuestros talentos.

Cuando podemos darle respuesta a la pregunta de ¿Quién soy? ¿Hacia dónde me dirijo? ¿Qué es lo que quiero? ocurre como si aquel panorama que estaba en blanco y negro de repente tomara color, nos damos cuenta que hay situaciones e incluso personas a las que estamos “atados” y que sin darnos cuenta están paralizando nuestro avance y es justo en ese momento cuando somos conscientes de la importancia que tiene soltar ese lastre y aunque en ocasiones es una labor ardua es fundamental que dejemos de lado el hábito de seguir buscando culpables y justificaciones sin peso y ser responsables frente a nuestro propio bienestar.

Soltar el lastre es una actitud y como actitud es un proceso que implica cambiar de adentro hacia afuera, como dice Fabián González H no se puede cambiar el fruto sin cambiar la raíz.

Milena Gonzalez

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