fbpx

En estos días mientras mi esposo leía uno de mis artículos me decía entre risas que sin duda muchos de mis lectores dirán que soy una gruñona porque a veces da la impresión que estoy de “mala leche” cuando escribo y mientras comentábamos al respecto yo le decía que gran parte de mis artículos tienen impregnado un poco de mi carácter y eso hace que disfrute mientras escribo porque pienso y me inspiro en los diferentes casos que me encuentro día a día así como en mi propia experiencia personal y profesional y es que al ver tanto derroche de talento no puedo sino tratar de sacudir a las personas a través de los renglones que escribo para que si así lo desean tomen consciencia del gran potencial que tienen y decidan cambiar de dirección si es que sienten que se han extraviado en el trayecto de vivir una vida con propósito por lo menos en lo que se refiere al campo profesional.

Y precisamente al hablar de vivir con propósito a quién no le suenan familiares frases como: Ay por favor cómo va de prisa el tiempo! Uy ya estamos a 6 de septiembre y qué hace que empezó el año! Ay el tiempo definitivamente está volando! Y todo ese repertorio que cada quien conoce de acuerdo a los dichos que se tengan en el país en el que se vive. Y es verdad, los días parecen que van más de prisa. Sin embargo aunque es un asunto que puede ser a muchos nos inquiete, considero que lo más importante no es enfocarse en si los días van de prisa o no, sino en lo que está haciendo cada uno con cada uno de esos días o recordemos lo que dijo Aldous Huxley “Experiencia no es lo que le ocurre. Experiencia en lo que usted gana con lo que le ocurre”.  Para no irnos más lejos, piensa solo en tu día de ayer, cómo lo viviste? Y más aún ¿Qué tal va el día de hoy? ¿Eres de los que ha despertado con un claro sentido de propósito? Tus acciones están apuntando al objetivo de tu vida como profesional? o simplemente estás viviendo el día a día sin tener en mente a dónde quieres llegar? Si está ocurriendo más de lo último, entonces coincido con Benjamin Franklin cuando mencionaba que “cuando usted no se prepara, se está preparando para fracasar”.

Hay “pequeñas” diferencias que hacen grandes diferencias entre unas personas y otras y es lo que he podido observar en mi trabajo como psicóloga y asesora de talentos y de acuerdo con esto podría decirte que no es lo mismo una persona que cuando encuentra su propósito sabe a dónde quiere llegar que aquella que al encontrarlo decide “comprar” también un kit de excusas. Y es que el éxito profesional va más allá que contar con un magnifico talento porque aunque este es importante, no reemplaza el poder de un propósito profesional definido, si no fuese así, no nos encontraríamos a diario con grandes talentos fracasados o brillantes educados olvidados.

Sin duda, para vivir tu profesión con propósito primero necesitas saber a dónde quieres llegar y trazarte un plan que te lleve al destino que quieres alcanzar. Descubrir quién eres, con qué cuentas y que puedes aportar a otros, hace parte de ese propósito y si me preguntas cuándo debo empezar, yo te respondería AHORA MISMO y Teodoro Roosevelt lo complementaría de manera perfecta diciéndote “Haz lo que puedas, con lo que tienes, donde estás”

Milena Gonzalez

Share This