Me encanta la definición de “malcriar” que nos da Carlos González.
Hemos asumido como cierto que entre más compartamos con nuestros hijos más “malcriados” se volverán.
¿Qué tal si nos atrevemos a educar desde el sentido común? Cada animal cría instintivamente a sus hijos de la forma más natural posible.
Una oveja no se plantea dejar llorar a su cría recién nacida, su instinto le lleva a alimentarla y socorrerla inmediatamente. La gallina sabe dónde vas sus pollitos cuando nacen (bajo el cobijo de sus alas). La canguro lleva a sus hijos dentro de su bolsa sin temer que se va a apegar mucho a ella y se acostumbrará a sus brazos.
Como madre primeriza solía escuchar mucho aquello de que no se acostumbre a tus brazos, a tu cama, a tu pecho, a tu olor… poco a poco dejé de escuchar el murmullo y empecé a escuchar más a mi hija y también a mi.
Nos hace falta apagar el murmullo y volver a lo básico. Amar, mamar, mamá.
Milena, Una mamá psicóloga




