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Hemos escuchado muchas veces que nuestros hijos no vienen con un manual debajo del brazo, es en el camino que vamos aprendiendo de acuerdo con la personalidad y las necesidades que tiene cada uno.

Los tres primeros años de nuestros hijos son bastante agotadores porque queremos velar por su seguridad física y también por su desarrollo emocional y social y eso ya en sí nos supone todo un aprendizaje que genera alegrías pero también estrés y enfados por parte y parte.

Mis dos hijas me han dejado 4 lecciones que hoy quiero compartir contigo si eres madre de un niño/a menor de tres años o incluso un pelín mayor:

1.Paciencia: es muy frustrante tener que repetirle a nuestros hijos infinidad de veces lo que tienen que hacer. Lo cierto es que con hijos pequeños no se trata del número de veces que les digamos las cosas sino de lo preparado que estén para aprender lo que queremos enseñarle.

2. No esperes que tu hijo colabore recogiendo lo que ha desordenado a menos que estés dispuesta a hablar su mismo lenguaje, ósea a través del juego y mejor si le acompañas. Que tu hijo se niegue a recoger las cosas, no significa que te esté desafiando ni siendo irresponsable, esto no será siempre así, es probable que cuando tenga 4 años sea más fácil negociar con él/ella pero incluso en esa edad hay que seguir recordándolo (con amabilidad y firmeza) una y otra vez, una y otra vez… como todo en la crianza.

3. Rutinas si, pero… las rutinas me han ayudado mucho, sin embargo esto no significa que todos los días tengan disposición de colaborar. Hay momentos en los que se frustran porque deben cepillarse los dientes, ducharse, hacer deberes, recoger juguetes, etc… no te agobies si les ves así, la frustración y el aburrimiento hacen parte de la vida y ¿qué mejor lugar que nuestro hogar para aprender cómo lidiar con la desilusión?

4. No te decepciones de tu trabajo, lo estás haciendo bien: A veces encerradas en nuestra burbuja, creemos que somos unas brujas malvadas o irresponsables que no estamos haciendo bien nuestro trabajo como madres y nada más lejos de la realidad. No he conocido la primera madre de un niño pequeño que no se sienta exhausta, agotada y luchando constantemente con sus emociones. Piensa siempre que cada situación es una excelente oportunidad para aprender.

Hay muchas más cosas que como madres he aprendido pero estas cuatro lecciones creo que nos permiten reconocernos en ellas a varias de nosotras . ¿Te identificas con alguna?

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Una mamá psicóloga. Milena González

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