Establecer límites/rutinas es una de las tareas que más reto nos supone a los que somos padres y madres sobretodo cuando no queremos ser permisivos y tampoco autoritarios. Entonces la pregunta que nos surge es ¿cómo puedo poner límites sin ser permisivo ni autoritario? ¿Hay algún termino medio?

Tendríamos que empezar respondiendo que establecer límites o normas es una muestra de preocupación y amor por nuestros hijos, ninguna madre querrá que su hijo/a de tres años juegue con un cuchillo afilado o un bote lleno de lejía, para evitar esto debe haber un límite que en este caso sería un límite que protege del daño físico. Muchas coincidirán conmigo también en que queremos que nuestros hijos sean niñas y niños con una sana autoestima, y es por ello que existen límites psicológicos; que nuestros hijos aprendan a decir no sin sentirse culpables es muestra de que hay de base un aprendizaje que les ayuda a ser niños asertivos, es decir, con la capacidad de expresar sus sentimientos de una forma sincera, honesta y sin herir al otro ni a sí mismo/a. También deseamos que con el tiempo vayan adquiriendo más responsabilidad, que colaboren, que trabajen en equipo en lugar de competir y que sus habilidades sociales sean cada vez más sólidas, para ello se requiere que desde casa hayan establecidas unas normas de cooperación que por un lado ayuden al niño/a a desarrollar su capacidad de cooperar y al mismo tiempo lo hagan sentir que es importante y tenido en cuenta, lo cual es el objetivo fundamental de nuestros hijos.

Sin embargo aunque como madres y padres sabemos y queremos todo esto, muchas veces nos encontramos ante la incertidumbre de no saber cómo poner límites, llegándonos a cuestionar si realmente estos son necesarios o si por el contrario mejor los dejamos de lado para evitar luchas de poder con nuestros peques. Lo cierto es que si dejamos de ver los límites como sinónimo de severidad y como una forma de coartar la opinión de nuestros hijos, podremos establecerlos como mediadores en nuestra relación con ellos/as. ¿Cómo lo hago? Toma lápiz y papel 😉

  1. Lo primero que debes de tener en cuenta a la hora de poner límites es que debes limitar tus límites. Antes de establecer cualquier límite pregúntate si realmente la norma que quieres establecer es realmente importante. Recuerda que los límites no son para imponer pretenciosamente nuestro punto de vista a nuestros hijos, en cambio si, lo que hacen es reflejar los valores arraigados que tenemos como familia. Por ejemplo, ¿es realmente importante insistirle a tu hijo/a que debe comer si o si cebolla y todos los guisantes del plato? ¿o sería más importante dialogar dialogar cuando un niño saca dinero de la cartera de sus padres, dice constantemente mentiras o pega frecuentemente a sus amigos y hermanos? Limitar nuestros límites es clave, los padres y madres que establecen demasiadas normas terminan abrumando a sus hijos. Por tanto, enfócate en lo que consideran realmente importante.
  2. Establece límites razonables: Es importante que examinemos si nuestros/as hijos/as pueden hacer lo que esperamos que hagan. No es razonable por ejemplo exigirle a los niños que son muy pequeños que mantengan completamente limpia su habitación, lo que para nosotros es limpio generalmente es muy diferente del concepto de limpieza que ellos tienen. Además es bueno motivar la conducta de nuestros hijos, teniendo siempre es mente que es más importante el esfuerzo que el resultado. Otro de los límites irrazonables que conocemos tiene que ver con el deseo de invalidar las emociones de nuestros hijos, «no se llora», «no te enfades», «no se grita» no, no no, no… ¿es realmente justo con nuestros hijos negarles el derecho de enfadarse o tener miedo? es curioso que los mayores queremos poner cargar sobre nuestros hijos que nosotros no tendríamos la capacidad de llevar.
  3. Sé clara/o y positiva/o: Un límite o rutina clara le indica a nuestros hijos qué se espera que hagan y cuándo. No es lo mismo decirle a nuestra hija de 6 o 7 años «antes de bajar a desayunar debes dejar todo hecho» eso realmente es vago. Es diferente decirle «antes de bajar a desayunar debes dejar la cama hecha (tendida) y tus dientes cepillados» .Ya sabes, no responsabilices a tus hijos por no seguir rutinas o instrucciones si estas desde el principio no son claras. Otro punto a tener en cuenta es que debemos hablar en positivo. Es importante que le digamos a nuestros hijos/as qué hacer en lugar de qué no hacer. Cuando se enojan tenemos la tendencia a decir: «no grites, no pegues a tu hermano, no tires cosas, no hables, no respires…» y nos quedamos en el no sin decir finalmente lo que si deben hacer. Cuando les guiamos a lo que si deben hacer, por ejemplo «cuando te enojes dime cómo te sientes, dime que estás enojada/o» además de ayudarle a buscar soluciones le estamos dando pautas de cómo manejar la ira.
  4. Sé consistente: Es más probable que nuestros/as hijos/as cooperen cuando se dan cuenta que lo que sus padres dicen es justo lo que quieren decir. Si dentro de las rutinas tienen establecido que deben lavarse las manos antes de comer, debes ser consistente y mantener esa rutina todos los días. Los rutinas consistentes son confiables, proporcionan seguridad y dirección a los/as niños/as. Si un día le dices a tu hija que debe evitar cortar con tijeras afiladas pero al día siguiente lo permites y al otro día la castigas, además de ser injusto, tu hija no tendrá claro lo que se espera. Es muy probable que cuando no somos consistentes con una rutina/límite se deba en gran parte a que estos solo se «establecen» en función del estado de ánimo del padre o madre. Sin embargo también es importante dejar claro en este punto que las rutinas/límites deben revisarse ya que estas pueden ir cambiando si las circunstancias cambian.
  5. Permite que tus hijos participen en el establecimiento de los límites/rutinas proponiendo soluciones: El objetivo de establecer límites/rutinas es ayudarle a nuestros hijos a desarrollar autocontrol y a que sean más independientes; así que es lógico que ellos/as participen en el establecimiento de los mismos. Hablar con ellos/as sobre los problemas que hay en casa respecto a ciertas rutinas es muy conveniente, ya que a través de esto podemos animarlos y motivarlos a proponer formas de resolverlos y además les estamos enseñando que detrás de cada problema hay una oportunidad para mejorar. ¿qué mejor lugar que el hogar para fortalecer las habilidades sociales como toma de decisiones o solución de conflictos?.

Así que visto lo visto recordemos. Antes de acordar límites/rutinas al interior del hogar debemos preguntarnos:

  1. ¿Esta rutina o límite es realmente importante?
  2. ¿Es razonable?
  3. ¿Es lo suficientemente clara? e indica lo que se debe hacer, y no solo se enfoca en lo que no se debe hacer?
  4. ¿Me ayuda a ser consistente?
  5. ¿Es una oportunidad para que mis hijos participen en el establecimiento de esta?

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Milena Gonzalez

Psicóloga y madre de tres hijos. Soy una apasionada de la maternidad especialmente de técnicas de educación respetuosa y emocional. Estoy convencida que el ejemplo es la única y mejor forma de educar anuestros hijos.
Milena Gonzalez
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