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Mi hijo no superó el «chocolate challenge». ¿Significa eso que mi hijo, mi hija será un fracasado por el resto de su vida? Y que no alcanzará los objetivos que se proponga porque no tendrá jamás la capacidad de esperar?

A lo largo de esta semana he estado recibiendo mensajes con muchas preguntas de algunas familias que se han unido a un famoso reto que está corriendo como pólvora por las redes, y que se llama Chocolate challenge o reto del chocolate.

En este reto la madre o el padre le dice a su hijo que debe cuidar uno o varios chocolates que le dejan y que no se puede comer ninguno hasta que él o ella regresen de X lugar.

¿De dónde surge la idea de este reto que se ha vuelto tan viral en esta cuarentena?

La idea como tal surgió de un estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Standford entre finales de los 60 y principios de los 70 por el Psicólogo Walter Mischel. Este estudio es lo que en psicología conocemos como un estudio longitudinal, es decir que una vez realizada la prueba se hace un seguimiento en el tiempo de las personas que participaron en dicho estudio con el fin de confirmar si lo que se evalúa corresponde o no con la hipótesis que se planteó en un primero momento. Este estudio que se realizó bajo unas condiciones de control, en una cámara de Gesell, es decir bajo condiciones completamente controladas y condiciones muy diferentes a las de nuestra casa, consistió en que un instructor le decía, al niño: “te doy este masmelo, si cuando vuelva aquí, no te lo has comido entonces te doy otro y ya no tendrás un masmelo sino dos”. Las edades de los niños que participaron en este estudio iban entre los 3 años y medio y los 5 años y 8 meses.

El objetivo era observar el comportamiento del niño frente a una recompensa pequeña inmediata con el fin de evaluar su capacidad de demora de la gratificación, es decir querían observar la capacidad de la fuerza de voluntad de estos niños y niñas, quería estudiar su capacidad de autocontrol, su capacidad de esperar. Los resultados, que se arrojaron unos 15 años más tarde, evidenciaron que los niños y niñas que consiguieron esperar al instructor para no tener un masmelo sino dos, fueron jóvenes y adultos con mayor éxito académico, con mejor salud tanto física como psicológica así como con mayor competencia social, a diferencia de aquellos niños y  niñas que no consiguieron esperar.

Bien, aquí es donde quiero parar y explicar detenidamente lo siguiente. Los niños y niñas menores de 5 años por su arquitectura cerebral y la inmadurez de su corteza prefrontal no tienen la capacidad de regular por sí mismos sus impulsos, la maduración de su cerebro superior o corteza prefrontal que es la que se encarga de las funciones ejecutivas por ejemplo la autoregulación, que es la habilidad de gestionar nuestras emociones, el estado de ánimo y la motivación que nos permite lograr los objetivos, completar nuestras tareas, mantener el control y dirigir el comportamiento nuestro comportamiento hacia las metas que nos ponemos, es un proceso madurativo que no termina sino hasta los 25 años aproximadamente. Dicho esto, piensa en lo siguiente, así como un test de personalidad, no te define en tu totalidad, sino que para ello hace falta evaluar tu edad, condiciones sociales, género, contexto, etc… un reto que hayas hecho en casa, incluso el estudio realizado por el mismo Walter Mishel, no definirá si tu hija o tu hijo fracasarán o no en su vida laboral, académica o familiar.

El autocontrol es IMPORTANTE por supuesto que lo es, pero no es una habilidad con la que nacemos o que se herede, es una habilidad que podemos entrenar y que DEBEMOS entrenar. Afortunadamente contamos con un cerebro cambiable, flexible, plástico, que puede ser modificado en la medida que lo eduquemos intencionalmente para ello.

Así que en lugar de preocuparnos por si nuestro hijo superó o no este reto casero… te invito a que mejor nos centremos en la maravillosa oportunidad que tenemos en nuestras manos!, FORTALECER LOS MÚSCULOS CEREBRALES DE NUESTROS HIJOS, en este caso los músculos del autocontrol… Y ESTE, ESTE SI QUE ES UN RETO Y ES MÁS GRANDE QUE CUALQUIER OTRO RETO QUE PUEDAN INVENTARSE. Es un reto que pide lo mejor de ti para educar no solo para el momento sino para la vida.

Dicho esto, quiero cerrar con dos puntos

  1. Si tu niño o niña no consiguió aguantar la “tentación” y se comió los dos chocolates, te puedes dar cuenta que tienes un hijo completamente sano, que se está comportando y tomando decisiones de acuerdo con su edad y desarrollo evolutivo.
  1. Sea que tu hijo se haya comido o no el chocolate, esto no significa que vaya a ser un fracasado para toda la vida y tampoco garantiza que vaya a ser exitoso en todo lo que emprenda. Porque como ya dijimos, el saber regularse, el autocontrol, el tener dominio sobre uno mismo, no es algo con lo que uno nace, es una habilidad que se entrena y la infancia es una etapa importante para sentar las bases, los pilares de esta valiosa habilidad… ¿Y  SABES QUÉ ES LO MEJOR?, QUE LO PODEMOS HACER DESDE CASA.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a nuestros niños a entrenar el musculo del autocontrol?

Lo que podemos hacer va desde el juego, que sabemos es la mejor forma que tienen los niños de aprender, pero también va desde actitudes nuestras y situaciones que podemos generar para entrenar intencionalmente a nuestros hijos en este propósito y esto es lo que te quiero compartir, cinco ideas para ayudar a tus hijos a fortalecer el musculo del autocontrol:

  1. Se ejemplo. Si, nada hacemos si tenemos la maravillosa intención de entrenar en nuestros hijos el autocontrol y la autoregulación y nosotros somos impacientes con ellos. Recuerdan enseñamos desde el ejemplo y si queremos que nuestros hijos sean pacientes, modelemos nosotros la paciencia. Ya sabes que no importa si tus hijos no te escuchan, te observan todo el día.
  1. Cocina con tu hijo un bizcocho, además de compartir un espacio especial con él,  le ayudas a ir entendiendo poco a poco el concepto de proceso y tiempo.
  1. Planta una semilla con tu hijo y acompáñale en el crecimiento de la misma día a día.
  1. Haz un calendario de la semana con las tareas que corresponde a cada día o un cuadro de rutinas diarias. Esto le ayuda a fortalecer la capacidad de planeación y organización lo cual hace parte también de las funciones ejecutivas de nuestra maravillosa corteza prefrontal.
  1. Volvemos al tema actitud parental. Si ves que tu hijo está tardando en alguna actividad, evita decirle frases como: eres muy lento, así no se puede, que cosa contigo. Es mejor que recordemos que si nuestros hijos no aprenden en la forma que le enseñamos, entonces debemos enseñarle en la forma en la que ellos pueden aprender.

Espero de corazón que esta info sea útil para ti.

Con amor.

Milena González. Una mamá psicóloga

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