fbpx

No siempre es fácil recordar que educar desde el ejemplo es la única forma de educar y que la manera apropiada de tratar a nuestros hijos es la manera apropiada de tratar a cualquier persona, más cuando estamos agotadas física y mentalmente.

Hoy es uno de esos días en los que la maternidad me recuerda lo dura que es.

Hay días duros y otros más que los de siempre. Momentos en los que he sentido que estoy dándolo todo incluso más allá de mi paciencia, comprensión y empatía. Momentos en los que el trabajo, la casa, mis hormonas y el día a día me pasan factura.

Hay momentos duros y otros más que los de siempre.

Momentos es los que no me apetece hacer cenas, leer aquel libro tan divertido ni recoger cocina. Si, hoy es uno de esos días en los que la maternidad me recuerda lo dura que es pero también lo que ha cambiado mi forma de ver la vida.

Hoy mientras sentía que mi cajita de paciencia y palabras amables se agotaban tuve un momento en el que decidí apagar todo el murmullo de mi mente y contemplar a mis tres pequeños mientras dormían.

Empecé a mirarles detenidamente viendo su fragilidad, sus manitas gorditas y pequeñas, la inocencia que desprende cada uno. Pensé en lo bendecidas que somos las que tenemos el privilegio de llevar el título de mamá. Porque para nuestros hijos nuestro nombre no existe, somos mamá, somos vida. Pensaba en que todo mi cansancio no tiene comparación con la vida que ellos tres le dan a mi hogar. Pensaba en todo lo que me han enseñado al punto de darle un vuelco a mi vida personal y profesional. Pensaba en que cuando les di la vida también me la dieron ellos a mi. Y es verdad, hay días en que la maternidad nos recuerda lo dura que es. Que la maternidad va mucho más allá de tener un bebé y hacerle fotos chulas.

La maternidad tiene momentos de soledad, de no saber qué hacer o cómo reaccionar. Momentos en los que queremos estar cada segundo de nuestras vidas con ellos y momentos en los que queremos salir corriendo.

La maternidad alegra y también duele pero al final de todo cuando me detuve recordé que la infancia es una sola, y yo la quiero hacer memorable.

Así que si me preguntas cuál es la forma adecuada de tratar a un niño, yo te respondería lo que dice Rudolf Dreikurs, la manera apropiada de tratar a un niño es igual a la manera apropiada de tratar a cualquier ser humano.

Milena, Una mamá psicóloga.

Share This