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Imaginemos por un momento a una niña de cuatro años que tiene miedo a la oscuridad (por cierto un hecho muy normal en estas edades).

¿Cuáles son las respuestas más típicas de nosotras las madres y de los padres?.

👩🏽🧔🏻No tienes que tener miedo… no pasa nada… ya te dije que tienes que dormir sola porque eres mayor…. No se tiene miedo…. ¿otra vez con lo mismo?… «hija de verdad, ya estoy cansada con el mismo tema todos los días».

Y decimos un montón de frases como estas que la mayoría de las veces no ayuda a nuestros hijos a enfrentar ese miedo sino a empeorarlo.

¿Entonces qué propones Milena, seguir la corriente al asunto para que sea peor?.

Precisamente una de las mejores cosas que podemos hacer cuando nuestros hijos están “atascados” en una emoción como en este caso el miedo, es hablar precisamente de ello. Sí, ayudarle a ponerle nombre a lo que siente para que lo pueda “domar”. Cuando les damos la oportunidad de hablar de sus emociones sin juzgar lo que siente sino esforzándonos por entender lo que está viviendo, les estamos ayudando a integrar sus dos hemisferios, el derecho (emocional) con el izquierdo (racional)🧠.

¿Cómo puedo hacer esto?.

Conecta con su cerebro derecho RECONOCIENDO sus sentimientos: cuando tu hija de cuatro años tiene miedo a la oscuridad y se va corriendo a tu habitación alterada porque no es capaz de dormir, lo más probable es que ese no sea el momento preciso para decirle que es una niña mayor y que no le va a pasar nada. En ese momento nuestro racionamiento sobra, lo que nuestra hija necesita es que nos tomemos muy en serio lo que está sintiendo (miedo, temor, tristeza…) y que lo abordemos como tal.

Caso real:
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👧🏻Mamáaaaaa tengo miedo a la oscuridad, no quiero dormir sola.
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👩🏻¡Vaya si que pareces muy asustada!.
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👧🏻Es que sabes, creo que hay un dinosaurio debajo de mi cama.
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👩🏻¿Si? ¿Crees que hay un dinosaurio?.
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👧🏻Si mamá hasta lo he escuchado rugir.
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👩🏻Vaya, un rugido yo seguramente también lo hubiera escuchado si hubiese estado debajo de mi cama.
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👧🏻¿Debajo de tu cama hay dinosaurios mamá?.

👩🏻Hasta el momento no me he encontrado uno todavía hija.

👧🏻¿De verdad nunca nunca nunca te has encontrado un dinosaurio debajo de tu cama y tampoco los has escuchado?.

👩🏻No cariño, todavía no, lo que si es que una vez escuché un rugido tan fuerte que por un momento imaginé que era un dinosaurio pero después me di cuenta que era tu padre que estaba roncando. 😄

La niña se partió de risa, y además se sintió tan comprendida y escuchada por su madre que incluso usó su imaginación para enfrentar su miedo. Le dijo a su madre al día siguiente que por favor le prestara la aspiradora para aspirar al dinosaurio y ya no le molestara más por la noche.

Es verdad que los miedos o algunas emociones de nuestros hijos nos frustran porque nos parecen absurdas o sin sentido, si actuamos desde nuestra lógica adultocéntrica posiblemente empeoraremos la situación.

Cuando nuestros hijos perciben que para nosotros es importante lo que sienten y escuchan las palabras que describen lo que están viviendo, entonces se sienten profundamente consolado porque papá o mamá ha reconocido lo que está sintiendo y no le ha juzgado.

Milena González, Una mamá psicóloga

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