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Aprovechando los últimos días de este año he querido hacer una pequeña reflexión acerca de lo que hemos podido vivir a lo largo de estos 365 días. Para algunos podría definirse como el año del éxito, para otros como el del aprendizaje, otros a lo mejor como un año que no quisiesen volver a repetir y en fin cada uno de nosotros podría definir en una palabra como resume estos 365 días. Deseo poder aportar una expresión más a la definición que pudieses tener acerca de este año 2012 y esta palabra es OPORTUNIDAD. Buscando un poco acerca del origen etimológico me encontré curiosamente con la siguiente descripción: Oportunidad viene del latín ob porter, lo cual hace referencia al momento que debían esperar los barcos cerca del puerto para ser llevados por la marea a su destino. Debían aguardar hasta el momento de la marea ya que esta los movilizaba hasta el puerto. Imaginemos la expectación de cada uno dentro del barco esperando el momento de la marea, el capitán y toda la tripulación estaban atentos, porque se dice que en caso de descuidarse y perder ese momento les tocaba otra vez esperar una nueva marea para poder entrar y llegar a dicho puerto.

A lo largo de este año hubo sin duda mareas (muchas o pocas) que seguramente aprovechamos para arribar allí donde quisimos y posiblemente aprendimos que para poder llegar a destino requerimos algo más que sólo el querer, sin duda tuvimos que ser hábiles para aprovechar ese momento y no dejar que sencillamente pasara. También pudo ocurrir que la marea llegara y sencillamente perdimos la oportunidad de sumergirnos en ella para abordar a donde queríamos( una oportunidad de negocio, un nuevo empleo o proyecto, ascensos laborales, cambiar de trabajo, acceder a la universidad, etc…) esta serie de situaciones pudieron haber generado en nosotros desanimo, cansancio, decepción y todo tipo de emociones que vivimos cuando no alcanzamos lo que con tanto esfuerzo nos proponemos. Pero es normal que experimentemos esas emociones, somos Seres Humanos y de hecho es necesario en ocasiones vivir esos sentimientos para replantearnos cómo venimos haciendo las cosas; lo que NO es normal ni productivo es quedarnos en el mismo estado de autoconmiseración, lamentándonos por lo que no logramos y desaprovechando las oportunidades que llegan una y otra vez. Estoy completamente convencida que estamos rodeados de oportunidades pero que nos hace falta habilidad para verlas y sobretodo para aprovecharlas. Recordemos que el Capitán del barco sabía que sí pasaba la marea y no la aprovechaba a tiempo debía esperar la otra, no pensaba en devolverse al lugar de donde había salido después de haber hecho un largo viaje, simplemente se ideaba una estrategia para que la próxima vez no volviera a pasar lo mismo. Nosotros hemos hecho un viaje muy valioso a lo largo de este año y nos hemos encontrado todo tipo de turbulencia en el mar, entonces por qué renunciar cuando ya tenemos frente de nosotros el puerto «ob porter» para finalizar quisiera que tengamos en cuenta tres puntos al respecto:

1. Se dice que las oportunidades pasan y no vuelven y nos hemos creído el cuento, pero quién dice que es así? Por qué debemos creerlo? Yo digo que no es así, creo firmemente que podemos replantear la situación en ese tiempo de espera. Podemos evaluar el qué, por qué, cómo y lo que nos motivó para emprender el viaje. En esa búsqueda podemos optar por mejorar nuestra estrategia tomando lo que más nos sirvió y mejorando aquello que nos dificultó el alcance del objetivo. Lo que sería un proceso de aprender y desaprender para volver a aprender. A lo mejor intentar una nueva vía, un nuevo puerto?
2. Debemos decidir volver a empezar. Nuestro cerebro cuando experimenta la tristeza o el estrés negativo, sencillamente se bloquea para planear, porque no genera ni la energía necesaria para actuar, ni las ideas propicias para llevar a cabo lo que se desea. Por eso cuando los países entran es crisis, curiosamente empiezan a surgir personas emprendedoras, porque ya no se trata de sólo querer sino de la necesidad de querer, de hacer y de forzarse a ello. Se debe decidir volver a empezar y el estrés positivo en este caso es un agente movilizador que al mismo tiempo nos impulsa a actuar y a poner toda la carne en el asador.
3. Revisemos el timón y el motor de nuestro barco, es decir nuestras habilidades e intereses. En lugar de menospreciar lo que tenemos y de comparar nuestros talentos con los talentos de los demás concentrémonos en lo que queremos alcanzar. Hay alguien que espera por nosotros. Todos tenemos un nicho o un sector que desea contar con nuestras habilidades. Entonces a gestionar! Un ejemplo de ello es Nick Vuicic.

Preguntémonos qué estrategia hemos utilizado cuando la marea ha pasado sin que nos diéramos cuenta. Recordemos, habrá otra marea  y también tenemos todo lo necesario para crear nosotros mismos esas mareas, que las oportunidades no son fortuitas, que podemos propiciar el escenario propicio para gritar: ob porter OPORTUNIDADES e ir al lugar que deseamos, a la meta.

«No tengo dudas de que hay muchas formas de ser un ganador, pero en realidad hay solo una forma de ser un perdedor,  y esta es fracasar y no ver más allá del fracaso» Kyle Rote JR

Milena González H

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